Cuaderno de México

Eduardo Lago

Prólogo del autor

Más de veinte años después de su aparición, Firmamento devuelve a los estantes Cuaderno de México, primera incursión pública como narrador de Eduardo Lago, minuciosamente revisada por su autor. Singularísimo diario de un viaje por los estados sureños de Yucatán y Chiapas, el libro encierra el relato personal de un periplo sujeto a la inmediatez de lo cotidiano que, leído dos décadas después, ofrece un reflejo reposado de cómo una vivencia íntima es transmutada en sustancia literaria por el crisol de la memoria. La evocación de la orografía y el paisaje de las junglas y el litoral caribeños; la meticulosa descripción de las ruinas arquitectónicas; las notas 

sobre el léxico, las costumbres y la gastronomía del país, junto a las reflexiones acerca del turismo de masas y sus inescapables flujos componen un mosaico certero y desinhibido de la realidad observada. El envoltorio genérico del diario cambia de signo merced a un lenguaje diáfano y deliberadamente antirretórico que lanza una mirada aséptica, atenta al menor detalle, sobre la configuración de un entorno cambiante y huidizo. A su vez, los encuentros con otros viajeros y escritores; las semblanzas de lugares y personajes; las introspecciones, instantáneas y retratos por las que atraviesa la narración marcan el rumbo de una propuesta que juega a trastocar las convenciones de la road novel. Por medio de un estilo rebelde y por momentos algo canallesco cuya fuerza radica en la vertiente confesional del relato, Cuaderno de México refleja con acerada precisión la dinámica interior del viaje como experiencia vital. 



ISBN: 978-84-123407-8-5 | Género: Literatura de viajes | Formato: 135 x 215 mm | Encuadernación: Rústica cosida con solapas | Páginas: 160 | Lanzamiento: octubre 2021 | Edición: 1ª | Precio: 16 €


En 1987 EDUARDO LAGO (Madrid, 1954) fijó su residencia en Nueva York, donde comenzó a compilar en cuadernos una obra de carácter híbrido sin intención de publicarla. La excepción fue Cuaderno de México (2000), su primer libro. No volvió a publicar hasta que el manuscrito de Llámame Brooklyn (2006) obtuvo los premios Nadal, Ciudad de Barcelona y Nacional de la Crítica. Su obra de ficción se continuó con Ladrón de mapas (2008) y Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee (2013). Profesor en el prestigioso Sarah Lawrence College, Lago ha traducido obras de Charles Brockden Brown, Hamlin Garland, William Dean Howells, Henry James, Sylvia Plath, Christopher Isherwood y John Barth, entre otros. En 2002 ganó el Premio Bartolomé March de la crítica por su estudio sobre las traducciones españolas del Ulises, de James Joyce. Considerado uno de los mayores expertos en literatura estadounidense de nuestro país, a lo largo de más de tres décadas ha llevado a cabo entrevistas con los escritores norteamericanos más importantes de nuestro tiempo, entre ellos Norman Mailer, John Updike, Philip Roth, David Foster Wallace, Richard Powers, Paul Auster, Jonathan Franzen y un largo etcétera. Su último título publicado es Walt Whitman ya no vive aquí (2018), colección de ensayos sobre el estado actual de la literatura norteamericana.



Cuaderno de México está magníficamente escrito, en una prosa rica donde es necesario, irónica a menudo y con no pocas resonancias clásicas

     ANDRÉS IBÁÑEZ, Revista de libros


El periplo narrado describe lo que cualquier cuaderno de viajes debe ofrecer: pasión, además de por la tierra recorrida, por el mero hecho de recrearse en la ruta. (...) Las vivencias mexicanas de Lago serán buen cuaderno de bitácora para futuros caminantes

     CARE SANTOS, El Cultural


En su afán por no perderse ni un detalle de cuanto veía y vivía en su viaje por el delirante gran México, Eduardo Lago acabó escribiéndolo todo, anotándolo todo en este cuaderno en el que juraría que nos entrega una meticulosa y excepcional descripción del infierno, la más perfecta que he leído

     ENRIQUE VILA-MATAS


La odisea del autor a través de los estados sureños de Yucatán y Chiapas no nota el paso del tiempo como testimonio en primerísima persona de una experiencia que hacía las veces de guía íntima y de recuento cotidiano de los seres y enseres con los que se cruzó. (...) Las junglas y el litoral caribeños son el escenario que cobra vida gracias a la prosa de un autor que domina el arte de dibujar con palabras exactas una orografía natural y, también, la silueta mordida de unas ruinas arquitectónicas que son zona propicia para excavar una memoria colectiva. (...) Un magnífico prólogo de Lago en el que visita los avatares de su biblioteca y la relación de apego y desapego que mantiene con ella (...) pone al lector en situación de emprender un viaje que, convertido en terreno literario, permite registrar el ADN de su escritura. (...) Un excelente pasaporte literario con sello periodístico en el que se reconocen muchas de las señales de identidad con las que el autor marca el camino hacia su magnífica obra posterior

     TINO PERTIERRA, La Nueva España


Eduardo Lago es observador del viaje a la vez que protagonista del mismo. (...) La idea de ser el viajero a la vez que el que observa al viajero y al viaje, nos lleva a quedarnos con la duda. Esa será la virtud que permanezca en nosotros una vez cerrada la obra. Y es mucho

     RICARDO MARTÍNEZ LLORCA, Culturamas


Firmamento es un nuevo sello editorial independiente que está consiguiendo hacerse un hueco entre esa marabunta de títulos prescindibles que, día tras día, se nos ofrecen a los lectores hasta apabullarnos. Y, entre tanta nadería disuasoria, se agradece un poco de criterio y de compromiso. Como el que supone recuperar (...) la magnífica aventura narrativa que Eduardo Lago nos ofreciera de su estancia en México. Si eres de los que participa de la idea de que todo viaje es una inolvidable experiencia, estarás de acuerdo con el entusiasmo con que Enrique Vila-Matas habla del libro....

     RAÚL CARLOS MAÍCAS, Revista Turia


Firmamento recupera una de esas guías no oficiales de la geografía mexicana con memoria y espíritu propio. La evocación de la orografía y el paisaje de las junglas y el litoral caribeños, la meticulosa descripción de las ruinas arquitectónicas o las notas sobre el léxico lo vuelven un imprescindible

     M. G. R., La Razón


Un relato fresco, intenso, preciso en las descripciones, esmerado en el lenguaje, ágil y desenfadado, que da cuenta por igual de lo placentero y de lo desagradable (...). Se lee con emoción e interés, como si la experiencia viajera se acabara de producir

     FULGENCIO ARGÜELLES, El Comercio 


Gran idea la de inaugurar los pasos de la nueva editorial Firmamento con este texto híbrido de Eduardo Lago (Madrid, 1954), y mejor idea presentar la reedición de su Cuaderno de México con un prólogo que vale como declaración de intenciones literarias y recuento de vivencias bibliográficas, las logradas y las que siguen en ciernes. (...) El infierno al que se refería [Vila-Matas] es un infierno simbólico, ese lugar en el que ingresa todo aquel que se enfrenta a la búsqueda de la perfección en la creación literaria. Desde allí habla al lector Eduardo Lago con este Cuaderno de México. Es el precio que han de pagar escrituras valientes como la suya

     ENRIQUE TURPIN, Zenda


Junto al registro de las situaciones habituales en los viajes (...), se encuentran fragmentos extraordinariamente literarios que podrían integrar las líneas de cualquier novela, o de cualquier género, o de cualquier manifestación artística. (...) ¿Será posible que (...) lo que había sido un libro de viajes se haya convertido (...) en otra cosa, en una obra de otro género?

      PILAR GÓMEZ RODRÍGUEZ, Coolt


Una lectura para disfrutar con el dominio del lenguaje del autor

     Viajes National Geographic


Si de algo rebosa Lago es, a mi modesto parecer, de estilo narrativo, un estilo marcado por la tradición estadounidense pero que se ha visto enriquecida, y de qué manera, por su léxico y por uso del lenguaje. Lago es un narrador innato, un observador extraordinario y atento, y alguien que, como se demuestra en este Cuaderno de México, posee un gran sentido del humor. (...) La lectura de este Cuaderno de México supone un sucinto placer, gracias a las semblanzas y monólogos interiores que el propio Eduardo Lago comparte con el lector y donde se muestra sincero, cercano. Es por ello que esta especie de crónicas exprés logra contagiar al lector de cierto espíritu inquieto -en el buen sentido-, evadiéndonos o rescatándonos más bien de la monotonía. Estamos, por tanto, ante una combinación de información y emoción, repleto de ironías que provocan una sonrisa sincera

     ERIC GRAS, Quaderns, El Periódico Mediterráneo


La reedición de este título es una buena noticia para los interesados en los libros de viajes y para sus lectores (...) El autor nos confiesa que el viaje es para él «una experiencia emocional, intelectual y estética, es lo que da forma y sentido a la escritura». Una de las peculiaridades de este libro estriba en que el autor se muestra crítico y desmitificador con la realidad, a la vez que se extasía en ocasiones ante el paisaje mexicano...

     FERNANDO VALLS, InfoLibre