Mephiboseh en Onou
Carlos Edmundo de Ory

Posfacio: José Luis Calvo Carilla


Prohibida inicialmente por la censura franquista, Mephiboseth en Onou (diario de un loco) no pudo ser publicada hasta 1973. A mitad de camino entre la novela y el tratado esotérico, la acción transcurre íntegramente en un manicomio donde el protagonista, trasunto del autor, pasa los días departiendo junto al doctor Verdí y los internos sobre las relaciones entre genio y locura, en una larga conversación polifónica tan solo interrumpida por las visiones de su propia mente. Por las noches, en la soledad de su celda, Mephiboseth traslada a su diario la experiencia vivida, reinaugurando un ciclo que combina el centelleo de una pasión solipsista, fáustica y excesiva con una

honda mirada de comprensión hacia el otro; un viaje interior que participa tanto del imaginario caligarista como de esa vieja aspiración de las vanguardias por la que el verdadero arte, considerado como vocación y destino, debía surgir necesariamente de los abismos de lo mórbido y lo patológico. Se sabe que Ory estuvo trabajando en ella durante más de dos décadas tras concebir la idea de escribir una novela autobiográfica hacia comienzos de 1941. Con esta nueva edición, Firmamento celebra el vigor de una obra de singular belleza emparentada con los artefactos de otros heterodoxos españoles como Cristóbal Serra, Miguel Espinosa o Juan Eduardo Cirlot, cuya naturaleza híbrida y enigmática sigue apelando a los lectores de hoy. 


ISBN: 978-84-123407-1-6 | Género: Ficción | Formato: 135 x 215 cm | Encuadernación: Rústica cosida | Páginas: 240 | Lanzamiento: abril 2021 | Edición: 1ª | Precio: 15 €


Cumplida ya una década tras su fallecimiento, CARLOS EDMUNDO DE ORY (Cádiz, 1923-Thézy-Glimont, Francia, 2010), punta de lanza del movimiento postista, ha terminado por instituirse como una de las figuras más singulares y radicalmente inclasificables del panorama literario hispanoamericano contemporáneo, en consonancia con el extraordinario voltaje de su aventura poética. Su obra literaria abarca de forma omnímoda la poesía, la novela, el cuento, el ensayo, el aforismo (rebautizado por el autor en un género propio al que llamó «aerolitos»), el diario y la escritura epistolar. Con la recuperación de sus cuentos y de su obra lírica y la publicación de un nuevo corpus biográfico en torno al escritor, muchos lectores han accedido por fin a una obra de alcance y resonancia universales, entre la que descuellan Mephiboseth en Onou (1973; Firmamento, 2021), Música de lobo. Antología poética 1941-2001 (2003), Diario 1944-2000 (2004), Los aerolitos (2011) o Cuentos sin hadas (2017).


Carlos Edmundo de Ory es en sentido literal un arquetipo. Su obra supone un notable ejemplo de vitalidad creadora, de estrategia independiente frente a cualquier precepto literario de curso legal, defendiendo en todo momento lo que el ejercicio de la literatura tiene de aventura

(...) Resulta inevitable reiterar la entereza del trabajo literario de Ory, su concepto del oficio de poeta, esa tendencia a encerrarse a escribir con la dedicación fervorosa de un visionario

Ory descoyunta el idioma, urde neologismos, busca la sorpresa, supedita la lógica a la intuición y la ornamentación verbal al juego de espejos imaginativos

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD, Examen de ingenios  


La indiscriminada voracidad lectora que Ory vuelca en Mephiboseth en Onou confiere al relato una dimensión intelectual próxima a la indagación ensayística (...). Mephiboseth en Onou es, en definitiva, un obsesivo viaje hacia los confines infernales del conocimiento (...), que llega incluso a forzar las propias costuras convencionales del género

JOSÉ LUIS CALVO CARILLA, «Carlos Edmundo de Ory, novelista» (posfacio)


Esa es precisamente la meta de Mephiboseth, santamente perturbado como el loco evangélico de Khalil Gibrán o el «loco en Cristo» de Hauptmann. Su locura es la fiebre intelectual que le embarga en ese vertiginoso descenso al fondo de sí mismo 

JOSÉ LUIS CALVO CARILLA, «Carlos Edmundo de Ory, novelista» (posfacio)


El Ory de Mephiboseth en Onou vuelve a confirmar la estética señalada en su obra cuentística y que, en definitiva, da aliento al conjunto de su obra y está en la base de la narrativa postista: una estética de radicalidades vanguardistas y neovanguardistas, en la que el expresionismo supone la raíz primordial de su cosmovisión y de su ambiciosa y exasperada escritura

JOSÉ LUIS CALVO CARILLA, «Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista», Textos críticos sobre su obra


La nueva editorial Firmamento reedita la única novela de Carlos Edmundo de Ory, un raro y brillante artefacto donde el cofundador del postismo reunió sus pensamientos y obsesiones

(...)

Mephiboseth en Onou ocupa un lugar de excepción en la literatura de Ory (...), un poeta que en verso o en prosa tenía el don de los grandes. (...) Es el precioso cofre donde el poeta, atormentado e hipersensible, reunió sus obsesiones, derivadas de lecturas e intereses que trascendían con mucho el ámbito de la literatura. (...) Mephiboseth, alter ego de Ory, divaga en pasajes de carácter ensayístico o describe "retorcidas visiones" con las que trata de acceder al lado oculto de la realidad y a su dimensión simbólica, como un iniciado en los misterios. Frente a la idea de la enajenación como un desequilibrio, el elogio de la "locura espiritual" presenta a quienes la padecen como seres especiales, acogidos a un estadio superior de la conciencia.

IGNACIO F. GARMENDIA, Diario de Sevilla

Superado el umbral de la lógica restrictiva de la razón, del universo real consciente, los postistas proponen la invención de un medio intelectual y técnico capaz de discriminar estéticamente el desarrollo imaginativo de la locura o del absurdo: el enderazamiento. (...) Ory sintentizó esa aspiración en una expresión emblemática definitiva: «El postismo es la locura inventada» 

JAUME PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory  


Carlos Edmundo de Ory sienta los fundamentos de un mundo fabuloso, hecho a su imagen y semejanza, en el que la verdadera vida sería por fin posible si este tipo de vida fuera factible en algún lugar

LEOPOLDO AZANCOT, «Don Carlos», Litoral 


No cabe duda que Ory es un poeta luciferino. (...) Ha perfectamente comprendido las polaridades telúricas o materiales del hombre

CRISTÓBAL SERRA, «Carlos Edmundo de Ory», Textos críticos sobre su obra


Me hubiera encantado publicar todos tus diarios, todos tus poemas, todas tus narraciones. Siempre he creído que eres el gran desconocido de la literatura española de este fin de siglo

ROBERTO BOLAÑO, en una carta al autor (24 de noviembre de 1992) 


Bello como un asombro doliente, fresco como un desconcierto de cuerda, genial como caldero de druida calentando antídotos

ESTHER PEÑAS, Solidaridad Digital


Un libro fabuloso en torno a la frontera entre razón y locura (...), un verdadero ejercicio de búsqueda espiritual

TES NEHUÉN, Bestia Lectora